Experiencias

Águilas pescadoras en la Bahía de Santander

03/07/2019 Autor: Alfonso Polvorinos
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  • Observar pájaros
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Situación

Cantabria

Accesos

Marina de Cudeyo, municipio que alberga el proyecto de recuperación del águila pescadora se encuentra en la parte suroeste de la Bahía de Santander. Las dos localidades de referencia para esta experiencia ecoturística son el Osprey Centre situado en Rubayo, de donde parten las rutas a pie. También el puerto de Pedreña, de donde salen generalmente las rutas en barco por la Ría de Cubas.

Desde Bilbao o desde Torrelavega por la A-8 hasta Solares y de ahí por carretera comarcal a Rubayo y Pedreña. Desde Santander por la S-10.

 

Highlights

Proyecto de recuperación del águila pescadora. Además del águila pescadora, el lugar es importante para aves acuáticas y marinas: espátulas, limícolas, anátidas, charranes y gaviotas, garzas, somormujos y zampullines, rascones, fochas, gallinetas, martín pescador, milanos. Presencia de nutria.

Cuando

El invierno es cuando la Bahía de Santander presenta sus máximos en variedad y cantidad de aves acuáticas y marinas. Las águilas pescadoras están presentes durante todo el año. A la pareja reproductora, presente de marzo a finales de septiembre, se suman algunos ejemplares invernantes.

Consejos

Realizar la visita de la mano experta de la empresa Bahía de Santander. Ecoturismo y Educación Ambiental, artífice del proyecto de recuperación del águila pescadora.

Reserva un hueco para conocer el Osprey Centre y visita la zona a pie y en barco para la combinación de una experiencia perfecta.

Gracias al proyecto de recuperación del Águila Pescadora en la Bahía de Santander, podemos disfrutar de una experiencia ecoturística de primer orden en la desembocadura del Río Miera con esta rapaz como protagonista. Pero en este importante humedal cántabro esperan muchas otras sorpresas.

 

Esta experiencia ecoturística en la Bahía de Santander tiene mucho de historia de amor. No solo la de Txuriko y Vanda, sus protagonistas, la única pareja de águila pescadora del norte de España, sino la de Carlos Sáinz, alma mater de la empresa Bahía de Santander, Ecoturismo y Educación Ambiental y su amor por la naturaleza, su tierra y estas aves. También del buen hacer del ayuntamiento de Marina de Cudeyo, que ha hecho posible que las águilas pescadores encuentren hogar al colaborar con la citada empresa y aportando un terreno de trabajo idóneo en el que poner las bases científicas y el conocimiento para que las rapaces se instalen y los visitantes puedan conocerlas mediante las rutas guiadas.

Desembocadura del Río Miera.
Río Miera desde Pedreña

Y en este sentido cabe remarcar la apuesta decidida del ayuntamiento de Marina de Cudeyo por el turismo de naturaleza. Allí, en Rubayo, se ha creado el Osprey Centre (Centro de Interpretación del Águila Pescadora) y se han puesto en marcha jornadas de ecoturismo, actividades de educación ambiental, rutas guiadas, etc. Estas y otras actuaciones forman parte del Plan de Ecoturismo del ayuntamiento. Un ejemplo municipal a seguir, sin duda.

Osprey Centre en Rubayo
Río Miera, un vergel mediterráneo a orillas del Cantábrico.

La Bahía de Santander

La Bahía de Santander es un enclave de gran belleza e importancia natural en el que encontramos ambientes litorales de gran valor ecológico como los páramos intermareales de la Barquería, la Junquera y Raos, el complejo dunar del puntal de Somo, las islas, los fondos marinos y los humedales de La Marisma Blanca, las Marismas de Alday y el Pozón de la Dolores. Sus corrientes de marea y la mezcla de masas de agua de diferente salinidad y temperatura convierten a la bahía en uno de los puntos con mayor biodiversidad y riqueza de alimento del norte de España. Algo, esto último, de tremenda importancia para la fauna, especialmente las aves que hallan en sus 22,4 kilómetros cuadrados una generosa despensa, sobre todo en invierno.

En el periodo invernal la presencia cualitativa y cuantitativa de aves se dispara, albergando alrededor del 20% del total de aves acuáticas invernantes de Cantabria. Se han observado hasta la fecha más de un centenar de especies de aves. Entre las aves acuáticas y marinas destacan las anátidas, limícolas, garzas y espátulas, gaviotas y charranes, somormujos y zampullines, y el grupo de los rascones, gallinetas y fochas. También la presencia de algunos ejemplares de águila pescadora invernantes.

Espátulas en la Marisma del Conde.

A este innegable atractivo invernal se suma, como queriendo completar el calendario, el excepcional complemento natural de la pareja de águilas pescadoras entre marzo y finales de septiembre. Rapaces con nombre propio: Txuriko y Vanda.

Vanda se alimenta de una platija bajo la atenta mirada de Txuriko.

La pareja de águilas pescadoras

Pero esta historia arranca mucho más al norte, en Escocia. De allí procede Txuriko, un macho traslocado a raíz del exitoso proyecto de recuperación del águila pescadora desarrollado por Roy Dennis en ese país. Más de 200 parejas vuelan hoy en cielo escocés.

Es gracias al acuerdo de colaboración entre la Fundación Roy Dennis y la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, cuando en el año 2013 se traen águilas escocesas a esta ría vasca para el proyecto de recuperación de la especie en este importante humedal. Y así llegó Txuriko (blanco en euskera). Tanto le gustó el norte de España a este macho de pescadora que se dedicó a escudriñarlo bien (se le observó en diferentes puntos del norte peninsular) en busca de su futuro hogar… y lo encontró en Cantabria, en la Bahía de Santander.

Txuriko en una de las perchas.

Ahí tuvo mucho que decir el buen hacer de Carlos Sáinz preparando el terreno (bajo asesoramiento del propio Ron Dennis) para que Txuriko no tuviera dudas en su elección. Así fue como desde el taller municipal de Marina de Cudeyo se construyeron perchas y una estructura para un primer nido que, con la inestimable ayuda de voluntarios, fueron colocados. Era una plataforma idónea para que Txuriko construyera su nido y formara una familia. ¿Lo haría? Vanda, una joven hembra, apareció en escena…

Tres años después lo que sí parece es que él y su pareja se han empadronado en Marina de Cudeyo, donde han encontrado su soñado hogar. No tienen mal gusto, no… y en este ambiente idóneo disfrutan de su noviazgo con vistas al mar, aunque de momento sin descendencia. Todo llegará.

Pareja de águila pescadora en la Bahía de Santander. Foto: Bahía de Santander Ecoturismo.

El proyecto

El águila pesadora llegó a extinguirse de la Península Ibérica en los años 80 del siglo pasado, si bien en los últimos años, gracias a proyectos de recuperación, ha regresado al que fue su hogar en algunas zonas de Andalucía (Huelva y Cádiz), sumándose a las existentes en Baleares y Canarias. Comenzaron a llegar también a nuestro país águilas pescadores que se dejaron ver durante la invernada o en paso migratorio. Algunos vecinos de la Bahía de Santander relataron avistamientos a finales de los 90 pero la primera cita data de 2001, como en otras zonas del norte peninsular.

La observación de diferentes ejemplares en la Bahía, la abundancia de alimento y el contar con hábitat idóneo y medidas de protección (ZEC Dunas del Puntal y Estuario del Miera; y por tanto englobado en la Red Natura 2000), dejaban ver la zona como un lugar idóneo para afincar un proyecto de recuperación de la especie. Manos a la obra.

Txuriko en el posadero junto a uno de los nidos. Estructuras artificiales claves para el éxito del proyecto.

Y éste comenzó a tomar forma en 2016 y especialmente en los inicios de 2017 en el Estuario del Río Miera (Ría de Cubas), en la Marisma del Conde, lugar escogido por su idoneidad para la colocación de las estructuras artificiales que, como se ha demostrado después, se antojaron imprescindibles para el regreso de las águilas. Fue en esa época cuando el mismísimo Roy Dennis visitó la zona para asesorar a Ecoturismo Bahía de Santander en el proyecto.

Osprey Centre.

A partir de 2013 se empiezan a observar ejemplares adultos en periodo reproductor en Urdaibai y en la Bahía de Santander, y finalmente entra en escena Txuriko, nuestro macho protagonista de 4 años de edad y anilla Yellow P1. Atraído por los posaderos instalados como un clavo a un imán, Txuriko no dudó en instalarse en su nuevo territorio cuando, solo un par de días después, llegó Vanda, la joven hembra.

Marisma del Conde.

Comenzó la bonita pero hasta el momento infructuosa historia de amor entre estas dos águilas pescadoras. Y no será porque no lo intentaron demostrando desde el primer momento un comportamiento reproductor manifiesto, tanto en la temporada 2017 y 2018 como en la 2019, con cópulas, entrega de alimento de Txuriko a Vanda y aporte de material al nido. Y así han pasado las últimas temporadas, arribando en marzo el macho y un poco después la hembra y permaneciendo ambos en la bahía hasta finales de septiembre. Como unos vecinos más.

Marisma del Conde y Rubayo.

Mientras llega el presumible y deseado final exitoso para la reproducción de esta pareja, es innegable el enorme atractivo que sus poderosas siluetas aportan a la Bahía de Santander. Especie emblemática, aunque no la única, de buena parte de las actividades ecoturísticas que se desarrollan en la zona.

Tuve ocasión de visitar tres veces el proyecto. De conocer de primera mano la bonita historia alada, el buen hacer del ayuntamiento y de la empresa que trabaja en la zona. Y por supuesto de sucumbir a los encantos de la bahía, al igual que Vanda y Txuriko, que fui descubriendo por tierra y agua, como los visitantes que se acercan hasta aquí.

La ruta guida remonta el Río Miera casi 8 kilómetros.

La visita por tierra

No puedo por menos que recomendaros, al menos, dos formas de visitar el lugar. La primera por tierra, caminando. El punto de partida es el Osprey Centre (en Rubayo), un pequeño centro de interpretación del águila pescadora de obligada visita. Se trata de un corto recorrido de 3 kilómetros de longitud, magníficamente guiado e interpretado en el que se visitan el citado centro, la campiña atlántica, y la Marisma del Conde, donde se ubican los nidos y posaderos de la pareja de pescadoras. Ruta con enfoque paisajístico, botánico y ornitológico.

Visita interpretada por el entorno de la Marisma del Conde.

Gracias al material óptico de la empresa, se disfruta a distancia respetuosa sin interferir ni molestar (como actividad de ecoturismo bien practicado, prima la conservación) de las dos zonas donde se encuentran los nidos y posaderos.

A lo largo de la ruta se observan un buen número de especies de aves y quien sabe, con suerte, también de la presencia de nutria…

Ruta de la navegación del Río Miera.

En barco por la Ría de Cubas

Tierra y mar se complementan en este caso a la perfección, permitiendo una doble perspectiva sobre el territorio de estas águilas “cántabras”. Siempre es un gusto acercarse a ellas desde su ambiente natural, el mar, donde tienen su despensa y del cual dependen absolutamente.

Primeras explicaciones saliendo de puerto.

La embarcación neumática parte generalmente del puerto de Pedreña, frente al puntal (también puede hacerlo del Puerto Chico de Santander o del embarcadero de Somo), y pronto se adentra en la desembocadura del río Miera. En la primera parte del recorrido se disfruta una espectacular panorámica de Santander y especialmente del interesantísimo ecosistema de las dunas del Puntal, una barrera natural arenosa de 6 kilómetros de longitud, fijada por las raíces de la vegetación que la coloniza, especialmente el barrón.

Superado el Puntal la ruta se adentra en la desembocadura del río Miera, la cocina de la biodiversidad local. Aquí es donde gracias a los nutrientes, la productividad es mayúscula. Especialmente relevantes son las praderas de zostera; probablemente esta planta marina sea la especie más importante de la bahía por lo mucho que aporta un buen número de otras especies (moluscos, peces, etc.).

Disfrutando con la observación de aves fluviales.
Las nuevas tecnologías son una excelente herramienta para la interpretación.

Enseguida llegamos a la Marisma del Conde, lugar donde se encuentran las perchas y nidos. Una primera ocasión para observar a las águilas descansando o alimentándose.

Mientras disfrutamos de la vida fluvial, la embarcación remonta el Río Miera unos 8 kilómetros para ir descubriendo un paisaje sorprendente por su vegetación mediterránea y especialmente cautivador en su tramo final. Al regreso, una nueva oportunidad para deleitarnos con la pareja estrella de la bahía en la Marisma del Conde.

Excursión por la ría de Cubas.
Txuriko. Foto: Ecoturismo Bahía de Santander.
Vegetación fluvial en el Miera.

Un potente inicio, una trama con sorpresas intermedias y un final espectacular componen, como en las mejores películas, este perfecto guión ecoturístico. Perfecto y comprometido, pues con la actividad, el visitante contribuye con la conservación del medio ambiente gracias al Verdadero Ecoturismo que realiza la empresa Bahía de Santander. El 10% del importe de la actividad (y del resto de las actividades de ecoturismo y educación ambiental) se revierte en el proyecto de recuperación del águila pescadora. Una experiencia ecoturística con doble satisfacción.

Gaviotas sobre el curso del río.
Remontando con la neumática la Ría de Cubas.

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