Experiencias

Observación de aves y mamíferos marinos en aguas gallegas

09/07/2018 Autor: Jose Arcas
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Situación

Pontevedra

Accesos

El puerto de salida es el de O Grove, en la pontevedresa ría de Arousa.

Highlights

Gaviota patiamarilla, págalo grande, págalo pomarino, pardela balear, pardela sombría, alcatraz atlántico, paíños comunes, etc.

Entre los mamíferos marinos citar el delfín común como la principal especie a observar, además de otros interesantes encuentros. En nuestro caso durante el reportaje avistamos tintoreras y pez luna.

Cuando

La mejor época es en septiembre-octubre por el paso migratorio de aves marinas.

Puedes encontrar información del barco Chasula y sus actividades en este enlace.

Consejos

No olvides prismáticos y cámara de fotos. A nivel logístico algo ligero para comer, crema solar y sombrero y siempre recomendable una pastilla contra el mareo, máxime al estar  haciendo fotos con el movimiento del barco si eres propenso al mareo.

Hoy en día la observación de aves, cuyo número de practicantes se ha disparado de forma notoria en los últimos años, ha favorecido también la proliferación de empresas que ofrecen la posibilidad ya no solo de llevar a los ornitólogos a observar aves por todo el país, sino también la de poder subirlos a un barco y salir a altamar en busca de las enigmáticas aves pelágicas, aves que sólo se acercan a la costa para criar pero que pasan el resto del año en el mar, aguas adentro.

 

Este tipo de excursiones despiertan mucho interés ya que por un lado tienen el atractivo enigmático de las propias aves y mamíferos marinos, tan difíciles de ver y de identificar y por otro, el aliciente de subirse en un barco y pasar un día diferente y por qué no, vivir una pequeña aventura fuera de lo habitual.

 

A continuación os cuento mi experiencia a bordo del Chasula, un precioso barco en el que me evadí durante 8 horas del mundanal ruido y me transformé, casi sin quererlo, en un amago del capitán Costeau.

 

Es temprano, la misma hora a la que uno habitualmente se pone en danza a la hora de salir al campo a ver aves, nada de horarios especiales por tratarse de aves marinas. Así que, pertrechado con prismáticos, cámara de fotos (yo tengo un modelo de cámara de las llamadas “bridge” que me sirve para todo), una guía de aves, algo para comer y ropa de abrigo, me planto en el puerto de O Grove (Pontevedra), donde quedé con Xavier, biólogo, para emprender nuestra aventura marina.

Vista de la cubierta del Chasula desde proa.

El barco se encuentra atracado en un pantalán cerca de donde parten los barcos que hacen recorridos turísticos, que para mí, resultan un espanto y claro ejemplo de lo que no es ecoturismo. Barcos atiborrados de gente sin interés, por lo general, por nada de lo que van a ver en la travesía a parte del que puedan mostrar por los mejillones o el vino que les van a regalar durante su excursión.

Faro en la salida de la ría, en la puerta se encuentra un nido de Cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis)

Por lo tanto, ya tenemos la excusa perfecta para escapar de esas excursiones multitudinarias y contratar los servicios del Chasula, un precioso barco pesquero de madera, de los años 60, rehabilitado por Isidro, su actual propietario.

También, cómo no, esta embarcación ofrece otros servicios como excursiones para simplemente pasear, excursiones de pesca para aquellas personas que gusten de esta actividad, etc.

Tripulante del Chasula indicándonos la ruta a seguir.

El barco, no es grande, unos 14 metros de eslora, lo que a priori puede generar cierta desconfianza, pero que poco a poco nos va conquistando hasta convertirse en el observatorio perfecto. Un observatorio con bastante espacio para colocarnos a nuestro gusto en su cubierta, tanto para la mera observación como para hacer fotos. Ya sea en proa o en popa, el Chasula posee lugares para sentarse y disfrutar de nuestra travesía.

Arriba: El Chasula visto desde popa. Puede apreciarse la cocina, donde la tripulación prepara un delicioso aperitivo. Abajo: El barco dispone de espacios habilitados para la observación o la práctica fotográfica.
El autor a bordo del Chasula

Dispone además de camarotes interiores donde poder echar una cabezadita o descansar (para mí eso sería una lamentable pérdida de tiempo) e incluso de un baño bajo cubierta y otro en la cubierta, en popa.

 

La travesía comenzó tranquila y sin demasiado sobresaltos ornitológicos a no ser por un Gavión atlántico (Larus marinus) en el puerto y un grupo bastante nutrido de negrones (Melanitta nigra) justo antes de salir de la ría. Muchos  cormoranes moñudos (Phalacrocorax aristotelis) y gaviotas patiamarillas (Larus michahellis).

Grupo de cormoranes moñudos (Phalacrocorax aristotelis).

Aunque la fecha de la excursión no era la mejor para la observación de aves marinas, que suele ser pasado el verano, tengo que admitir que vimos muchas especies, especies de gran interés, tanto de aves y mamíferos marinos como de peces.

 

La tripulación se encarga de arrojar por la borda lo que los ingleses denominan “chum”, un atrayente oloroso compuesto originalmente por aceite de pescado, restos de pescado y cualquier cosa que flote y que se impregne de ese maloliente mejunje, pan o palomitas. En este caso arrojaban trozos de pescado y pan principalmente, y tengo que decir que funcionó a la perfección.

 

Al oloroso atrayente acudieron numerosos individuos de Alcatraz atlántico (Morus bassanus) que se peleaban con los cientos de gaviotas por robar un trozo de comida, haciendo espectaculares picados aéreos tan típicos de estas majestuosas aves. Este corto vídeo da fe de ello.

El Alcatraz atlántico (Morus bassanus), después de las gaviotas patiamarillas, la especie más común.
El pirata del mar, el Págalo grande (Catharacta skua).

También hacía pasadas a ras de agua la esbelta Pardela balear (Puffinus mauretanicus) acompañada en ocasiones de la Pardela sombría (Puffinus griseus) y entre ellas, como quien no quiere la cosa, el audaz Págalo grande (Catharacta skua) y el Págalo pomarino (Stercorarius pomarinus).

 

No dejaron de acompañarnos los abundantísimos paíños comunes (Hydrobates pelagicus), que parecían bailar de puntillas en la superficie del mar. Lo más extraño que pudimos observar no fue un ave marina no, fue una tórtola turca (Streptopelia decaocto) en medio del mar, lejos de la costa con rumbo mar adentro.

Pez luna (Mola mola) Foto: X. V. Pumariño

Mamíferos marinos representados por Delfín mular (Tursiops truncatus) y como peces curiosos, las tintoreras o tiburones azules (Prionace glauca) o los peces luna (Mola mola), uno de ellos bastante grande.

El Delfín mular (Tursiops truncatus), también conocido en Galicia como Arroaz. Foto: X. V. Pumariño.

Aunque la tripulación del Chasula ofrece un aperitivo a mediodía es recomendable llevar algo de comida, algo ligero como fruta y frutos secos, nada de comidas copiosas que puedan caernos mal en el estómago y acaben arruinando nuestra travesía. Como última recomendación, no debemos olvidarnos de la crema de sol, una visera y por supuesto tomarnos nuestra pastilla para evitar el mareo.

 

Para mí, esta excursión ha marcado un antes y un después en las excursiones de observación de aves marinas a bordo de un barco. He participado en varias, organizadas por otras compañías, por amigos e incluso por mí mismo y tengo que decir que ésta ha sido la mejor, sin duda alguna. El barco precioso, cómodo y seguro, en un día de navegación muy tranquila. Habrá que ver cómo se comporta en días con fuerte oleaje, después del verano. Seguro que bien.

 

Lo dicho, recomendable cien por cien, barco, tripulación y entorno.

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