Experiencias

Observación de Osos en Degaña e Ibias

28/01/2019 Autor: Alfonso Polvorinos
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Situación

Asturias

Accesos

Por el norte a través de la A-63 o N-634 hasta  Doriga/Cornellana y la AS-15 hacia Cangas del Narcea. Desde Cangas del Narcea seguir hacia el sur hacia Degaña/Cerredo. Muy cerca del pueblo de Degaña tomar la AS-212 hacia Ibias.

El acceso más habitual es por el sur desde Villablino (León) a través de la CL-626 que se continúa por tierras asturianas convertida en la AS-15. Al pasar Degaña girar por la AS-212 hacia Ibias.

Highlights

En cuanto a fauna destaca el Oso pardo cantábrico, lobo ibérico, rebeco cantábrico, urogallo cantábrico, desmán, pito negro, etc.

Respecto a flora destacan los bosques de roble, de castaños y en algunas zonas, hayas.

Cuando

Existen dos épocas idóneas para la observación de oso pardo, desde mediados de marzo a mediados de junio y desde finales de agosto hasta finales de noviembre.

Si se realiza la experiencia con guías profesionales, podemos establecer unos porcentajes aproximados de éxito de observación del 75% en la temporada primaveral y del 60% en la de otoño.

Consejos

Os recomendamos realizar la actividad, como nosotros, en compañía de la empresa local de ecoturismo Quei Vitorino, que cuenta además con alojamiento rural, una sencilla pero acogedora Casa de Aldea.

Cada vez que voy al parque natural Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias la vida se pone en pausa. Son días en los que no cabe otra cosa que tranquilidad rodeada de paisajes cautivadores donde osos, lobos y urogallos forman el ápice piramidal de la magna naturaleza de estas comarcas del suroccidente asturiano. Pocos lugares mejores en Iberia para disfrutar de una experiencia de observación de fauna, en este caso “Tras la Huella del Oso” en los concejos de Degaña e Ibias.

 

El parque natural de Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias (y Reserva de la Biosfera Muniellos-Fuentes del Narcea) es un espacio natural grande (más de 567 km2) y os recomiendo no intentar abarcarlo de una vez no solo por su extensión sino porque tiene atractivos naturales de peso como para merecer varias visitas y en diferentes épocas del año. Este parque natural asturiano posee algunos de los highlights (puntos imprescindibles) más contundentes de la naturaleza española. Una larga lista que podríamos encumbrar en un pódium con el Bosque de Muniellos, el mayor y mejor conservado robledal (bosque atlántico realmente) de España y uno de los mejores de Europa, el mayor hayedo de Asturias (Monasterio de Hermo) y la mayor población osera de nuestro país. No falta una buena población de lobo ibérico y los últimos urogallos cantábricos de Asturias (… y casi casi de la cordillera. Según censo oficial publicado en enero 2019, quedan 292 urogallos cantábricos de los que el 20,5% viven en Asturias –casi en su totalidad en el parque natural Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias- y el resto en la provincia de León. Una especie declarada en situación crítica en septiembre de 2018).

Una buena óptica es siempre recomendable para disfrutar de la experiencia al máximo.

Esta lista es susceptible de completarse con otros recursos naturales de sumo interés y es por este motivo que el presente reportaje lo he centrado en la observación de osos en Degaña e Ibias. Para ello he venido a Tablau (Tablado; en Degaña), una de esas aldeas de cuento donde se forja un ecoturismo bien hecho.

Rebeco cantábrico.
Aldea de Tablau (Degaña).

En este rincón en las montañas cantábricas del occidente de Asturias, viven Víctor, Vitorino y Rosa, tres personas por las que, he de decirlo, siento devoción. Allí viven y trabajan, regentando un sencillo pero acogedor alojamiento rural (Quei Vitorino), manteniendo el casi extinto oficio tradicional del arte Cunqueiru y desarrollando actividades en la naturaleza como pocos lo hacen en España. Y no están en mal sitio, no.

En el taller Cunqeuiro
Escudriñando la montaña en busca de fauna.

Es en Tablau donde activo mi botón de pausa. Una pausa mental que con el paso de las horas se convierte en un standby corporal absoluto. Es aquí donde Quei Vitorino tiene su hogar y desde donde os propongo disfrutar de las experiencias medioambientales que ofrecen.

Turismo responsable y de vanguardia

Desde el Paraíso Inexplorado del valle Cunquieru, Quei Vitorino marca el ritmo ecoturístico a muchas empresas y emprendedores, y el pulso de cómo hacer bien las cosas; y lo hace aprovechando además las últimas tecnologías al servicio del turismo de naturaleza. Son la aldea ibérica de Asterix cuya poción mágica rebosa dosis de creatividad y profesionalidad.

Vertiente sur de Muniellos.

Recuerdo bien la primera vez que salí con Víctor al campo. Llegué la noche anterior a su casa rural y mientras me acomodaba después del viaje llegó Víctor con unos clientes con los que había pasado el día “Tras la huella del Oso”, que es como se denomina su experiencia estrella (un completo día con dos intentos de observación de oso -al amanecer y al atardecer- y mucha interpretación ambiental). Con las últimas luces de la tarde habían visto encamarse a un oso muy cerca de uno de los puntos de observación habituales en el valle. A la mañana siguiente, tras un pantagruélico desayuno casero a base de frixuelos con miel y otras asturdelicatesen, Víctor y yo nos dirigimos sin vacilar al punto de observación, esperando que al alba, el oso saliera de su encame y se dejara ver. Permanecimos allí un par de horas, con el sol sobre el horizonte y esperando a que iluminara la penumbra del fondo del valle donde se encontraba descansando. Cuando el sol ya calentaba lo suficiente, el oso se levantó, venteó, escudriñó nuestra presencia en la ladera opuesta y comenzó a subir por el canchal buscando la protección sombría del bosque. El momento fue mágico, de esos que no se olvidan nunca.

Las esperas de oso al alba y al atardecer desde los puntos de observación de fauna acondicionados (como la que puedes disfrutar sobre estas líneas en 360ºVR) son los momentos más excitante del día, pero no los únicos.

Marcas de oso.
Gracias a la Realidad Aumentada se puede “ver” a la fauna en su hábitat natural.

Además de las pertinentes explicaciones a pie de telescopio, Quei Vitorino realiza una ruta interpretativa recorriendo diferentes hábitats en varios lugares del parque natural o en el sendero de un par de kilómetros en torno a su casa. A lo largo de esta sencilla ruta idónea para familias, Víctor usa en diferentes puntos del recorrido la sencilla aplicación de realidad aumentada que desarrolló hace unos años cuando esta tecnología estaba muy incipiente en España; tanto que cuando la puso en marcha era la primera vez que una empresa de ecoturismo usaba esta tecnología como herramienta de educación ambiental en nuestro país. Siempre pionero. Gracias a la realidad aumentada aparecen en su hábitat natural no solo huellas y rastros de oso, sino desde una salamandra rabilarga hasta un pájaro carpintero o un desmán, entre otros animales.

Podéis ver una muestra de la experiencia “Tras la Huella del Oso” en este video.

El parque natural cuenta con la mayor población de oso pardo cantábrico.
Recorrido en las inmediaciones de Tablau

En el mundo offline, la primavera y finales del verano, épocas que coinciden con el periodo de alimentación del oso, son los mejores meses para observar al plantígrado en las montañas de Degaña e Ibias. Es cuando más activos se muestran y más tiempo pasan moviéndose ladera arriba, ladera abajo, en busca de comida. La última estimación de los expertos (2018) eleva hasta unos 280 el número de ejemplares en la cordillera Cantábrica y teniendo en cuenta que la mayor densidad osera se encuentra en este parque natural asturiano, las probabilidades de éxito en la observación son altas si se realizan en compañías de guías profesionales. En torno a un 75% en la temporada de primavera (mediados de marzo a mediados de junio) y un 60% en la época otoñal (desde finales de agosto a finales de noviembre). El resto del año se sitúa aproximadamente en un 40%, descendiendo notablemente el porcentaje en invierno pues las osas se encuentran en el interior de la osera (los partos son enero) y la actividad se reduce al máximo (periodo de hibernación o letargo, por otra parte cada vez más alterado por el cambio climático…).

Con un poco de paciencia y de la mano de estos profesionales es posible y muy gratificante disfrutar de la inolvidable experiencia de observarlos practicando un turismo responsable. Doble satisfacción.

Oso pardo cantábrico en Degaña.
Paisajes de ensueño en el Paraíso Inexplorado.
Víctor y Vitorino en durante una espera de oso.

Y ya que de osos va la cosa, no dejéis de probar una delicatesen local, la miel Outurelos (Ibias), y conocer el cortín de casi 500 años de antigüedad recuperado gracias a un acuerdo de custodia del territorio entre la empresa Outurelos, el propietario del terreno y la Asociación de Ciencias Ambientales.

Miel Outurelos
Otoño en el Valle de Degaña.
Oso en su hábitat natural

Después de un par de días tras la huella del oso, siempre cuesta partir de regreso a casa. Saliendo del valle, una ladera quemada por los devastadores incendios de octubre de 2017 luce ahora mejor cara. Me detengo para contemplar el incipiente bosque de abedules que el 26 de abril de 2018 casi 120 escolares locales plantaron gracias a fondos que aportaron los asistentes a natureWatch Somiedo (el encuentro de turismo de observación de la naturaleza que se celebra cada año en el vecino parque natural). Esta acción de reforestación fue coordinada por Quei Vitorino. Una muestra más del fuerte compromiso medioambiental de esta pequeña empresa familiar asturiana.

Paisajes de Degaña.
Desayuno productos locales en Quei Vitorino
Casa de Aldea Quei Vitorino
Detalle del Cortín (Ibias) y protección contra el oso.

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