Experiencias

Observación de Osos en Somiedo

14/08/2018 Autor: Jose Arcas
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Situación

Asturias

Accesos

La población de referencia en el parque natural de Somiedo es Pola de Somiedo. El acceso principal desde el sur es a través del puerto de Somiedo, al que se accede por la LE-495 desde Piedrafita de Babia viniendo por la CL-626 desde León, cerca de Villablino.

Desde el puerto esta comarcal se continúa por la AS-227 en la bajada ya por tierras astures. La AS-227 es el principal acceso desde Asturias.

Highlights

Oso pardo cantábrico, lobo ibérico, ciervo, jabalí, rebeco.

Cuando

Las épocas con mayor probabilidad de avistamiento de oso pardo cantábrico son la primavera (abril-mayo) y finales del verano-comienzos de otoño (finales agosto, septiembre,octubre).

Consejos

Realiza la actividad de la mano de profesionales como la empresa local Somiedo Experience, además del conocimiento del terreno y de la fauna, es la mejor forma de contribuir al verdadero ecoturismo y desarrollo local.

Una visita previa al Centro de Visitantes del parque natural de Somiedo (Pola de Somiedo) ayuda a sacar el máximo partido a la visita.

Muy recomendable es también el Ecomuseo de Somiedo, en Caunedo (oficios y trashumancia) y en Veigas (La casa tradicional).

En el mes de mayo tiene lugar natureWatch Somiedo, un encuentro de turismo de observación de la naturaleza cantábrica. Conferencias y salidas al campo con el oso pardo como protagonista. Un evento imprescindible para profesionales y público especializado.

Oso pardo cantábrico. Foto: Jorge Jáuregui.

 

Todos sabemos que en la observación de fauna salvaje, especialmente de grandes mamíferos como el oso, la suerte es un factor importante a tener en cuenta cuando decidimos dedicar nuestro tiempo libre (y dinero) a la búsqueda de estos esquivos animales. Ni las recomendaciones de los amigos, ni los soplos de los lugareños garantizan al cien por cien del éxito y, en muchos casos, ni si quiera contratando los servicios de una empresa especializada. Poder ver un al plantígrado en sus dominios es, por qué no decirlo, una lotería que si nos toca, nos dejará con una sensación en el cuerpo similar a la de ser agraciados con un primer premio.

El Parque Natural de Somiedo, situado al sur de Asturias, posee una extensión cercana a las 30.000 hectáreas, pero la mayoría de los avistamientos de osos se producen en el entorno del pueblo que da nombre al parque, Pola de Somiedo. Este pueblo, con poco más de 200 habitantes, puede presumir de tener como vecino a este interesante mamífero, cuya densidad hace que cientos de personas se desplacen hasta allí cada año para buscarlo y observarlo.

El autor en busca de osos.

Dependiendo de la época del año, los osos, siguiendo su ciclo vital y sus necesidades biológicas, ocupan un hábitat determinado u otro, mostrando marcadas variaciones a lo largo del año e incluso a lo largo del día. Muchos factores influyen en la distribución de estos plantígrados, como por ejemplo, el alimento disponible, la presencia humana, la actividad sexual, la presencia de otros osos, etc. La probabilidad de avistar osos aumenta en primavera y llega a ser máxima a finales de verano. Al llegar el invierno hibernan dentro de una cueva y se quedan ahí hasta bien entrado marzo, las hembras preñadas incluso paren dentro de estos habitáculos y hasta que las crías no se desarrollan un poco, no salen. Los osos escapan del calor, por lo que en la época de mayores avistamientos, debemos evitar las horas centrales del día. Como se suele decir, cuando te empieza a picar el forro polar por el calor, los osos ya están tumbados sesteando.

 

Pues bien, este reportaje, viene a contar la experiencia vivida por el que escribe en la búsqueda del Oso pardo cantábrico (Ursus arctos arctos) en el Parque Natural de Somiedo, a principios de agosto. Me acompañaron mi mujer y mis dos hijos, de 9 y 11 años, más que nada para ver la posibilidad de avistar osos con niños y si la experiencia es factible o no con gente tan menuda y más exigente en muchos casos, que nosotros los adultos.

Para asegurar el avistamiento de este enigmático animal en la medida de lo posible y para no arriesgar tiempo y dinero, contacté con Jorge Jáuregui, un experimentado biólogo en el rastreo de mamíferos de montaña, concretamente de la montaña somedana y copropietario de la empresa especializada en observación de osos, Somiedo Experience.

Somiedo Experience, empresa especializada en la observación de fauna. Foto: Jose Arcas

En esta época del año, los osos bajan a los valles a comer las enormes y jugosas cerezas que se encuentran por toneladas colgando de los árboles y de las que nuestros amigos plantígrados saben sacar buen provecho. Las hembras con crías, tiran de las ramas o las sacuden para que caigan las cerezas al suelo y se puedan alimentar sus retoños. Con esta información, Jorge nos aconseja buscarlos en zonas de abundancia de cerezos y además a una hora en la que el sol no pegue tan fuerte.

 

Así que hacia última hora de la tarde, nos dirigimos al mirador de Gúa, un pueblo cercano a Pola de Somiedo, donde se encontraban varias personas haciendo la espera, ataviados con telescopios, cámaras y prismáticos. Fue llegar y al poco tiempo, aparecieron dos osos, un adulto y uno más joven, justo en la linde del bosque con un prado. A paso apurado se dejan ver unos segundos para luego desaparecer entre unos piornos muy altos.

Observadores haciendo la espera a los osos, en Gúa, cerca de Somiedo. Foto: Jose Arcas

Al poco tiempo, el ejemplar joven, movido por la curiosidad, se asoma al prado, olisqueando y levantando el hocico de forma nerviosa, algo le llamaba la atención; efectivamente, un jabalí adulto acompañado de media docena de rayones hacen aparición en la escena, acompañados a su vez, unos metros más allá, por varios corzos que corretean nerviosos. Segundos más tarde, El oso desaparece para no dejarse ver más que su cabeza mientras permanece encaramado a lo más alto de un cerezo de los más altos.

El joven oso en el momento que asomó en el prado. Foto J. Arcas

Se hace de noche y toca ir a cenar y descansar para madrugar al día siguiente y seguir tras el oso cantábrico. De momento la experiencia ha sido espectacular y creo que inmejorable. Los niños han podido ver osos salvajes en su medio natural y hemos aprovechado para explicarles muchos aspectos de la biología de las especies que hemos observado, ayudados en todo momento por nuestro guía Jorge.

Otra de las especies que pudimos observar, el Jabalí (Sus scrofa). Foto Jose Arcas

A las 7 de  la mañana del día siguiente acompañamos a Jorge a un lugar en el que la probabilidad de encontrarnos con osos era bastante elevada. Respetando la voluntad de nuestro guía, no revelaremos el nombre de este lugar (siempre en zonas de uso público habilitado para ello, claro está). Llegamos a un pueblo cercano a Pola de Somiedo, no debemos olvidar que el centro neurálgico de la observación de osos gira en torno a esta localidad. El objetivo de madrugar era doble, por un lado, intentar ver algún oso en la proximidades del pueblo y por otro, localizar huellas y rastros de esta especie y de otras muchas que merodean por los caminos embarrados.

Búsqueda de huellas y rastros, una actividad muy recomendable para hacer con niños. Foto: Jose Arcas
Excremento de oso en el que se pueden ver los huesos de las numerosas cerezas consumidas. Foto: Jose Arcas.

La búsqueda de huellas y rastros y la posterior identificación de sus autores es una actividad muy atractiva para los niños ya que de repente se transforman en detectives de la naturaleza, además de que les llama mucho la atención por ese mismo lugar en el que se encuentran ellos, acabe de pasar un enorme oso, o un lobo o un corzo. Para nosotros, los adultos, este rastreo nos transporta a la época de los tramperos y cazadores de hace un par de siglos y que tanto hemos visto en el cine y que de alguna forma nos hace volver a nuestros orígenes, aquellos tiempos en los que vivíamos en cuevas y seguíamos las huellas para localizar presas o mantener a raya a nuestros enemigos.

Huella de oso. Foto: Jose Arcas.

Las huellas y otros indicios de presencia de plantígrados en esta ruta, que no duró más de dos horas, aparecían por todas partes. Nuestro guía, Jorge, nos explicaba con todo lujo de detalles y señalando la hilera de huellas, cómo se había desplazado el oso, cuantos osos eran, si era un joven o un adulto, si se habían detenido a darle vuelta a las piedras para comer insectos, cuáles eran huellas de pie (pata trasera) y cuáles de mano (pata delantera) o qué árbol habían elegido para subirse a la copa para comer cerezas.

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Huella de Lobo. Foto: Jose Arcas.

A parte de las huellas de oso, que fueron muchas las que pudimos encontrar, también tuvimos la suerte de identificar huellas de otros mamíferos como lobos (Canis lupus signatus), jabalíes (Sus scrofa), corzos (Capreolus capreolus), ciervos (Cervus elaphus) y tejones (Meles meles).

 

En definitiva, una experiencia en Somiedo de lo más interesante y enriquecedora, de la mano de una empresa con una larga trayectoria en la difícil tarea de encontrar osos y en un ambiente espectacular. Recomendable 100%.

 

Os dejamos con estas imágenes grabadas durante natureWatch Somiedo en mayo 2017, encuentro de turismo de observación de la naturaleza cantábrica en que contaba con Somiedo Experience como colaborador en las salidas de campo.

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