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Baixo Miño

03/05/2017 Autor: Alfonso Polvorinos / elecoturista.com
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Situación

Pontevedra

Accesos

A Tui se llega cómodamente por la A-55 autovía desde Vigo a Portugal. La carretera PO-552 discurre paralela al Miño desde Tui hasta A Guarda (27 km.) y se continúa otros 30 kilómetros por la costa hasta Baiona. El faro de Cabo Silleiro marca el límite del concejo de Oia y el Baixo Miño).

Highlights

Desembocadura del Miño, parque natural Monte Aloia, alcornocales de Faro, anfibios y aves.

Cuando

El invierno es la mejor época para birdwatching.

Consejos

Cualquier da las rutas descritas son idóneas para realizar en compañía de los más pequeños de la casa. No te pierdas el atardecer desde el Monte Santa Tecla.

En la orilla portuguesa, en Vilanova de Cerveira, está el Parque del Agua (Aquamuseu do Rio Minho; mejor en verano), donde poder observar un recinto con nutrias. Este museo es también el final (o inicio) del GR Travessia da Ribeira Minho que recorre toda la orilla portuguesa frente al Baixo Miño. Esta senda verde de 96 km. va hasta las montañas del parque nacional Peneda Geres. El tramo entre Valença y Monçao es la primera Via Verde portuguesa (Ecopista do río Minho).

Desde el corazón de la Sierra de Meira (Lugo), el río Miño descuelga su trazado por la Terra Cha (Tierra Llana) y las montañas lucenses y ourensanas antes de adentrarse en la provincia de Pontevedra, donde la comarca del Baixo Miño recibe al gran río gallego, o Pai Miño, con los brazos abiertos.

Por el camino, en sus 350 kilómetros de sinuoso recorrido, labra paisajes contundentes, poderosos, con especial caudal a partir de la zona donde el Sil dona sus aguas al principal río del noroeste peninsular, y ambos cursos fluviales confluyen entre paisajes de granito y uva (Ribeira Sacra).  El valor natural de su recorrido viene amparado por la belleza de su curso alto (Reserva de la Biosfera) y la fuerza rocosa del cañón del Sil.

Tras atravesar llanuras y gargantas el Miño llega a Tui con generoso caudal y considerable anchura, haciendo frontera con Portugal 40 kilómetros curso arriba y todavía le restan casi otros 40 para tributar al Atlántico en su fabuloso estuario entre A Guarda y la portuguesa Caminha.

El Miño es el protagonista de la comarca en casi todos los sentidos, pero existen enclaves de gran interés que tienen más que ver con el Atlántico o la montaña, que también la hay en esta esquina de Galicia. Y quizá el atractivo de esta comarca gallega es que tiene un poco de todo. Un poco de todo y mucha tranquilidad. La vida se vive despacio aquí, entre alcornoques centenarios, los petroglifos más grandes de Europa, o el paraíso para los anfibios que es el Monte Aloia; por no citar la fuerza de la desembocadura del Miño, de enorme interés paisajístico y notable interés ornitológico.

El ingrediente etnográfico lo ponen los molinos del Folón y del Picón (Muiños do Folón e do Picón, en O Rosal), este BIC está formado por 60 antiguos molinos de agua situados en cascada (PRG.94; dif: baja-media).

Muiños do Folón e do Picón. 60 molinos de agua en cascada declarados BIC.

Os propongo la visita a los siguientes enclaves naturales del Baixo Miño acompañando el discurrir del río.

Parque Natural Monte Aloia

En la Serra do Galiñeiro, a un paso de Tui, se encuentra  este espacio natural pionero entre los parques naturales gallegos (1979). Cuenta con 10 kilómetros de sencillas sendas que permiten recorrer el corazón forestal del parque y disfrutar con la abundancia de anfibios (aquí viven 11 de las 14 especies presentes en Galicia; entre las que destacan: salamandra rabilarga, rana patilarga, tritón jaspeado, tritón ibérico). Es cierto que el origen del parque es un jardín botánico centenario de especies alóctonas (cipreses, abetos y cedros del Líbano, fundamentalmente) pero no deja de tener un curioso interés natural con endemismos galaico-portugueses. La antigua casa de su artífice, el ingeniero de montes tudense Rafael Areses, es el actual centro de visitantes. El parque cuenta además con miradores sobre los valles del Miño y del Louro. Más info

Y muy cerca del Monte Aloia, casi en el linde entre Tui y O Porriño, entre naves industriales se encuentra, las Gándaras de Budiño (O Porriño), un olvidado humedal del río Louro –afluente del Miño-, que alberga sin embargo curiosidades como el amenazadísimo galápago europeo (sapoconcho común).

El 80% del Monte Aloia está cubierto por bosque.
Salamandra. En el Aloia viven 11 de las 14 especies de anfibios de Galicia.
Parque natural Monte Aloia.
Por las laderas montañosas del Baixo Miño corren arroyos de aguas cristalinas.
Detalle de hoja de roble.

Por la orilla del Miño hasta la desembocadura

Entre la fortaleza de Goian (Tomiño) y el molino de las Aceñas (Muiño das Aceñas, O Rosal), se ha acondicionado un sendero (PRG.112; 14,4 km.) bautizado como Sendero de Pescadores. Del Miño al Tamuxe. Cuenta con varios hitos de interpretación ambiental y es idóneo para realizar en familia. Bosque de ribera, playas fluviales, aves forestales y acuáticas y, en el agua, lampreas y nutrias.

Estuario del Miño.

Entre la desembocadura del Tamuxe al Miño y la desembocadura del Miño al océano entramos de lleno en el estuario del gran río gallego.

Existen diferentes observatorios ornitológicos desde los que acercarse a lo mejor de la naturaleza asociada al Miño. Son aguas salobres, muy influenciadas por las mareas que llegan a penetrar hasta casi 30 kilómetros río arriba. Estas frías corrientes de agua marina aportan gran cantidad de nutrientes.

En las orillas próximas a la desembocadura se concentran diferentes especies de aves, entre las que destacan cormoranes (grande y moñudo), láridos, ardeidas, anátidas y un gran número de limícolas y otras aves marinas. Una de las estrellas aladas locales es el carricerín cejudo, el paseriforme más amenazado del continente.

Chorlitejo patinegro en el estuario.

El estuario del Miño pertenece a la Red Natura 2000 (es LIC, ZEPVN, ZEPA y Zona Ramsar). En 2010 el proyecto local “A Guarda horizonte natural” sobre turismo acuático sostenible, fue reconocido como Destino Turístico Europeo de Excelencia.

En A Guarda, existe una ruta ornitológica. En este importante humedal costero se han registrado más de 200 especies de aves (aprox. 40% de las spp. presentes en España) y se da la circunstancia de que en marzo de 2017 la cigüeña blanca cría por primera vez en el Baixo Miño.

Observatorio de aves en la ruta ornitológica del estuario.

Monte Santa Tegra (Santa Tecla)

Este monte de algo más de 300 metros de altitud que emerge en el extremo de la punta sur del Baixo Miño, en A Guarda, es interesante no solo por el castro del mismo nombre (el segundo lugar más visitado de Galicia tras Santiago de Compostela) sino porque desde sus diferentes miradores las panorámicas son a cada cual mejor.

Monte Santa Tegra.

De todas ellas me quedo sin duda con la que se disfruta sobre la desembocadura con la luz de la tarde, porque no conozco ningún otro sitio en el que se aprecie mejor cómo un río desemboca en el mar. De manual. Debería ser una visita obligada para todos los colegios, sólo asomarse desde el monte y ya no hace falta más explicación…

Desembocadura del Miño desde el Monte Santa Tegra.

Para comprobarlo personalmente, y mucho mejor que con mis explicaciones, asómate a alguna de las fotos del reportaje o, mejor aún, sumérgete en alguno de los videos inmersivos de realidad virtual que lo acompañan.

Sobreiras do Faro

El Baixo Miño cuenta con un clima bendecido. Baste decir que proliferan los naranjos y otros frutales, las camelias y los alcornoques. Sí, alcornoques (sobreiras), y algunos de ellos centenarios. Un ejemplo es sin duda las Sobreiras do Faro (Oia), donde crece el bosque de alcornoques más extenso y occidental de la península Ibérica y de Europa. El lugar es además el primer espacio natural privado declarado en Galicia. Espacio Privado de Interés Natural, más exactamente.

Alcornocal.

En la sierra circundante (serra da Groba) moran caballos en semilibertad, y por sus barrancos corren por doquier los ríos cristalinos y las pozas, uno de los tesoros más preciados por los lugareños. A las Sobreiras do Faro se llega por la escénica carretera costera que une A Guarda con Baiona. La Punta de As Negras, antes de doblar el Cabo Silleiro, marca el límite noroccidental del Baixo Miño, con las Islas Cíes (parque nacional Islas Atlánticas de Galicia) ya a la vista. No es mal final.

Potro en la Serra da Groba.

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