Lago de Sant Maurici y Lagos de Amitges
En las alturas del valle de Sant Maurici se esconden un puñado de lagos de enorme belleza, disfrutar de ellos y las panorámicas del parque nacional que desde allí se contemplan puede ser un gran plan en familia.
El Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici, en el pirineo leridano, es un extraordinario compendio de lagos de montaña y altivas cumbres con la impronta glaciar presente en cada rincón de este espacio natural.
El parque nacional se divide en dos vertientes claramente separadas por el Portarró de Espot, el valle de Sant Nicolau al sur y el valle de l’Escrita al norte. Dos recursos naturales son los emblemas que dan nombre a este espacio natural a un lado y otro de este emblemático collado: los aigüestortes o meandros y el estany de Sant Maurici. Este último es el protagonista de la propuesta.
Resultado de la actividad glaciar durante el Cuaternario son los más de 200 lagos de montaña (estanys), circos y formaciones montañosas tan características como las agujas o Els Encantats. Buena parte del parque nacional se encuentra a altitudes donde el estrato forestal ya no llega; mientras en las laderas boscosas crecen pinos negros, abetos, pinos silvestres, abedules y hayas fundamentalmente, en los prados alpinos florecen gencianas, ranúnculos, orquídeas, lirios o prímulas. En conjunto, esta diversidad de hábitats acoge una riqueza de fauna notable: urogallo, pito negro, gamos, marmotas, quebrantahuesos, rebecos (isards), etc.
El agua es quizá el elemento más representativo del parque nacional, ya sea en sus decenas de lagos o en arroyos, torrentes, turberas y cascadas. Algo que seguro gustará a los ecoturistas más jóvenes de la casa.
Una de las excursiones más célebres (y espectaculares) del parque nacional es la que remonta el valle de L’Escrita desde el estany de Sant Maurici al estany de Amitges. Por el camino, aparte de los mencionados, un racimo lacustre que hará las delicias de cualquier retina y amenaza con dejar sin tarjeta de memoria a cualquier cámara. Cascadas, bosques, aguas de diferentes colores y paisajes de alta montaña que quitan el hipo. El desnivel es notable, especialmente en los últimos repechos de la pista que nos sirve de trazado para la excursión, así que una buena opción es la de subir en taxi 4×4 y bajar caminando. A los peques se les hará mucho más llevadero, y la contribución al desarrollo local contratando el servicio es un valor añadido interesante.
Hacia las alturas de Amitges
Es muy recomendable madrugar. Los taxis van subiendo desde Espot a medida que se van llenando y a primera hora de la mañana, muchos senderistas y montañeros son clientes habituales de este servicio prestado en exclusiva para el uso público del parque nacional. Además de no correr el riesgo de tener que esperar demasiado si avanza la mañana, evitaremos las horas centrales del día caminando. Madrugar suele tener mejores recompensas también a la hora de observar fauna.
La subida en 4×4 dura 20 minutos hasta el lago de Sant Maurici y media hora más desde este estany hasta las inmediaciones del refugio de Amitges, donde concluye la subida en vehículo.
Seguro disfrutaremos de lo lindo durante la ascensión a pesar del traqueteo del 4×4, especialmente en algunos tramos dominados por la piedra. Una vez arriba, la naturaleza la disfrutaremos a nuestro ritmo, con calma, sin fatigas. Dedicando el tiempo necesario a lo que más nos guste. A los lagos, a perdernos por el bosque de pinos silvestres o entre las manchas de abedules, a fotografiar la infinidad de flores que hallaremos, a refrescarnos junto a una cascada…
El taxi 4×4 no puede dejarnos en un escenario mejor, junto a un par de lagos de enorme belleza (estany de la Munyidera y estany dels Barbs) envueltos en un escenario rocoso sublime. Estamos a casi 2.500 metros de altitud. Desde quí solo resta ir descendiendo por la pista por la que nos ha traído el todo terreno e ir disfrutando de algunos asomos puntuales fuera de este trazado, como el que lleva hasta el Estany de Amitges, el mirador del estany de San Maurici o la cascada de Ratera.
La primera tentación, que no debemos pasar por alto es el Estany de Amitges, enmarcado por las agujas rocosas de Amitges. Al otro lado del circo rocoso, se encuentra el valle de Arán. Desde la presa de este lago se dominan unas panorámicas de ensueño también hacia el sur, con las grandes cimas de Peguera, Monestero, Els Encantats, Fonguero… picos que rozan los tres mil metros de altitud.
Comenzamos el descenso entre imponentes panorámicas
De nuevo en la puerta del refugio de Amitges, comenzamos la bajada por la pista. Las primeras lazadas del trazado son las de desnivel más acusado, pero siempre con la recompensa visual de las panorámicas y evitando la notable fatiga de hacerlo en subida. Es un terreno descarnado, desprovisto de vegetación arbórea. Entre los caos de roca junto a la pista, en los prados donde crece la hierba, es posible ver a las siempre alertas marmotas. Sus siluetas corretean entre los huecos de los grandes bloques de granito. Vale la pena dedicar un rato a buscarlas. Es buena zona también para tratar de observar rebecos o gamos.
A medida que el desnivel se va haciendo menor, cuando ganamos las primeras zonas llanas, salen a nuestro paso más lagos. Diferentes a los que vimos arriba, por el escenario y por el color de agua. Entramos ya en terreno arbóreo, con la compañía de los pinos silvestres.
El estany de la Cabana y más abajo el estany de Ratera, nos recuerdan que los lagos son elementos representativos de este rincón pirenaico. Pero entre ambos, un desvío a la derecha nos invita a caminar unos pasos por esta pista que sube al Portarró de Espot y asomarnos al mirador de l’Estany. Un balcón natural sobre la gran lámina del Estany de San Maurici, que desde aquí parece incluso pequeño. Desandamos camino para regresar a la pista y proseguir el descenso, pasando ahora sí junto al bello estany de Ratera y dar vista al Sant Maurici.
Estany de Ratera y de Sant Maurici
La cascada de Ratera es un bonito salto de agua escondido en el bosque. Es la más alta de cuantas encontramos en la ruta. Son apenas 8 metros de caída, pero con agua, resulta poderosa. Se llega hasta ella abandonando la pista forestal y descendiendo por un sendero entre los pinos. Sin pérdida. Para seguir con la ruta tenemos dos opciones, continuar con la bajada por el sendero hasta la orilla del estany de Sant Maurici y bordearlo hasta la presa, o volver a subir a la pista y seguirla hasta la orilla del estany. Allí se encuentra la parada de taxis que, si hemos sacado ida y vuelta, nos devolverá hasta Espot. De lo contrario añadiremos algo más de 3 kilómetros al recorrido.
La ventaja de subir desde la cascada a la pista es que podremos disfrutar de mejores panorámicas sobre este célebre lago que da nombre al parque nacional.
Cualquiera que sea la opción elegida, es hora de dejarse enamorar por el Sant Maurici y por la imponente silueta de Els Encantats. Es momento de perderse por las orillas, de acercarse hasta el refugio o de buscar ángulos para llevarnos a casa la mejor foto de recuerdo con las cimas hermanas llenaa de leyenda como telón de fondo.