Experiencias

Cascada de Sorrosal, donde las células son felices

23/03/2026 Autor: Alfonso Polvorinos
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Pocas cascadas de la envergadura de la de Sorrosal se encuentran con tan fácil acceso. A apenas 10 minutos a pie del pueblo de Broto (Huesca), a las puertas del parque nacional de Ordesa y Monte Perdido, el agua se desploma en esta estética cascada desde 90 metros de altura en un rincón lleno de propiedades terapéuticas.

La cascada se desploma desde casi 100 metros de altura a un paso de Broto.

Desde el punto de vista del bienestar son varios los puntos fuertes de este salto de agua, pero quizá dos destaquen sobremanera: la concentración de aniones y el sentido del Asombro.

Las imágenes que acompañan a este texto fueron tomadas en un mes de junio, pero durante el invierno y en los periodos de lluvias fuertes, el caudal de agua que se desploma en esta doble cascada es tremendo, llegando a poseer una de las concentraciones de aniones más potentes de la península Ibérica. En estas épocas de fuerte caudal el efecto Lenard se encarga de que la densidad de aniones sea realmente poderosa y con ella de la mano, las propiedades de estas “vitaminas del aire”.

Arroyo que corre por le Barranco del Sorrosal cediendo sus aguas al río Ara pocos metros después de la cascada

Con poco caudal, el corto tramo de rio ofrece bellos rincones de colorido.

Bienestar a tiro de piedra del pueblo

La aproximación hasta la cascada se realiza caminando cómodamente por la orilla derecha (margen izquierda natural del arroyo) de . Son apenas 600 metros ida y otros tantos de vuelta. No llegan a la accesibilidad física debido a un tramo de pocos escalones, pero el resto llano. Entre sus principales propiedades se encuentra el equilibrio eléctrico necesario para neutralizar los radicales libres mitocondriales y la regulación de los niveles de serotonina (mejor estado de ánimo) que se convertirá en melatonina durante la noche. Paz, relajación, y mejora de la calidad del sueño son, entre otros, efectos directos.

Primer contacto visual completo de la cascada desde el sendero.

En los meses de menor caudal de agua, el río ofrece bellos remansos de color que van desde el marrón por el fondo del lecho y la transparencia del agua, hasta tonos azules y esmeraldas. Cuando el agua corre con fuerza, estos colores desaparecen pero la caída de agua acumula un buen número de iones negativos por centímetro cúbico.

Una vez en las inmediaciones de la pared del barranco por la que se descuelga el doble salto de Sorrosal, el sobrecogimiento se apoderará de ti, multiplicando los efectos desinflamatorios y calmando el sistema nervioso. Estarás con una mayor satisfacción vital. Se debe al Asombro que producen parajes como éste. Respira profundo, consciente y disfrútalo.

Al final del paseo una pasarela permite cruzar a la otra orilla. En época de poco caudal, algunos osados no renuncian al selfie a un palmo de la cortina de agua. Mucho cuidado con las rocas resbaladizas. Desde El Ecoturista nunca recomendamos abandonar el sendero. Disfruta sin forzar la foto. Piensa simplemente en la extraordinaria carga negativa del ambiente que tienes delante, aquí tus células son felices.

Aniones y Asombro, las dos cualidades principales asociadas al bienestar en Sorrosal.

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