Floración en torno al embalse del Atazar
Los paisajes de agua de este bello territorio de la Sierra Norte de Madrid van cautivando lentamente al visitante hasta enamorarlo por completo. Con el río Lozoya como protagonista, en este rincón serrano se disfruta de un ritmo de vida sosegado, marcado por el poderoso paisaje del mayor embalse de la comunidad madrileña: El Atazar, que da nombre a la Mancomunidad conformada por un puñado de pequeños pueblos. Paisajes de agua que, al llegar la primavera, se engalanan con el variado colorido de la explosión floral de orquídeas, aromáticas y un sinfín de otras bellas flores.
La Mancomunidad del Embalse del Atazar está integrada por seis municipios: El Atazar, El Berrueco, Cervera de Buitrago, Patones, Puentes Viejas (conformado por cuatro localidades: Cinco Villas, Mangirón, Paredes de Buitrago y Serrada de la Fuente) y Robledillo de la Jara. Se trata de un pedacito de la Comunidad de Madrid con mucha historia y rica cultura, pero queremos poner el foco, como no podía ser de otra forma, en sus recursos naturales. En este aspecto el agua es protagonista. El río Lozoya, principal curso de agua y espinazo dorsal de la comarca, la atraviesa de norte a sur y es represado en varias ocasiones antes de abandonar la mancomunidad rumbo sur. Son sus tres embalses: Puentes Viejas, El Villar y El Atazar, los principales sellos de identidad actual. Especialmente este último, la mayor lámina de agua de la Comunidad de Madrid, que alberga casi la mitad del agua embalsada en la comunidad madrileña y abastece de agua a la capital.
Paisajes ondulados, sin llegar a lo agreste, que invitan a ser recorridos con la calma que merecen. Son paisajes ligados al agua fundamentalmente, pero también marcados por los suelos de pizarra, esquistos y cuarcitas, que sirven de sustrato a una buena variedad botánica. Sobresaliente diversidad geológica que permite una biodiversidad botánica igualmente relevante. Encinas, enebros, robles, pinos silvestres, pinos resineros, fresnedas y bosques de galería son la cabeza visible de nutridos estratos arbustivos y herbáceos.
En un territorio mucho más tranquilo, turísticamente hablando, que otras zonas de la Sierra Norte de Madrid, destaca la actividad de la Mancomunidad y su incesante labor en pos del desarrollo local desde su creación en el año 2000. Un ultimo eslabón en su cadena de acción lo ha supuesto el Plan de Sostenibilidad Turística en el Destino, que ha permitido el desarrollo de numerosas actuaciones. Muchas de ellas se han plasmado en interesantes actividades con las plantas como protagonistas. Desde árboles hasta pequeñas hierbas, setas y hongos. Y es que a nivel florístico y floral se cuecen muchas cosas en esta bella comarca. Algunas de ellas se cocinan, literalmente, con paciencia, buen hacer y sabiduría popular (y científica) de sus usos tradicionales como tuvimos ocasión de comprobar participando recientemente en una fantástica jornada dedicada la gastrobotánica; pero como muestra de la variada agenda de actividades botánicas sirvan un par de ejemplos: una jornada de micoturismo o un biomaratón de flora en las antiguas canteras de Mangirón.
Gastrobotánica
La fórmula seguida para el desarrollo de las jornadas botánicas es idónea, al estar impartida por reconocidos expertos en cada materia. La actividad de micoturismo es un curso de especialización de Micología de Primavera impartido por Vicente Sevilla Hidalgo en Robledillo de la Jara y la jornada de gastrobotánica fue llevada a cabo por la científica etnobotánica Laura Aceituno (asociación La Troje) en Patones y Torremocha.
La jornada de gastrobotánica nos sirvió para aprender, saborear y reconectar con el patrimonio botánico local y la cultura popular. Fue una magnífica oportunidad para conocer la encomiable labor de la huerta de CSA Vega de Jarama y la buena mano de Laura Negrete para combinar hierbas silvestres en deliciosos bocados.
Senda del Genaro
Aparte de otros senderos locales, la Senda del Genaro (GR-300) es una magnífica columna vertebral que seguir para circunvalar el embalse e ir descubriendo rincones floridos y perspectivas diferentes de este mar interior madrileño. Este sendero de Gran Recorrido circular recorre el perímetro del embalse a lo largo de 70 km divididos en 7 etapas. La ventaja es que va enlazando los diferentes pueblos, lo que facilita enormemente las cuestiones logísticas.
A través de la Senda del Genaro, el primer Gran Recorrido cuyo trazado transcurre íntegramente en la Comunidad de Madrid, te animamos a descubrir rincones llenos de color. Especialmente relevante en los meses de abril y mayo es la floración de jaras pringosas y cantuesos. En esos meses se lleva el blanco y el morado a orillas del gran Embalse del Atazar. También el amarillo de las retamas. Y te animamos también a caminar despacio, escudriñando el suelo en busca de alguna de las especies de orquídeas que brotan en determinados enclaves. La Cephalantera longifolia es probablemente la más anhelada por su importancia, pero no la única que te cautivará. De los delicados pétalos de esta Cephalantera al también blanco de la veraniega Spiranthes aestivalis o al lila y rosado de las bellas orquídeas abejeras. La primavera es una excelente época para acercarte a este rincón madrileño y dejarte conquistar, sin prisa, por su colorido.